VACÍOS DE AGOSTO

VACÍOS DE AGOSTO
Acaba julio. Agosto es un mes con sitio para aparcar a la americana. La rutina queda desierta esperando a septiembre. Agosto es un mes con olor a tormenta y a brea donde solo el petróleo trae una ola de noticias a la playa de los periódicos: se asfaltan las calles, hay accidentes de coche y sube la gasolina. El tiempo se detiene y quienes quedan en la ciudad se sienten prisioneros del termómetro y las circunstancias. Es como si en agosto uno adquiriera conciencia de que la insoportable levedad del ser puede llegar a ser maravillosa. El 1 de agosto es una enorme tumbona desde donde no importa leer en un titular a cinco columnas la destrucción de la Tierra por un meteorito. Agosto es el domingo de los meses. Y el primer día de agosto el presidente Rajoy quiere un pleno largo y tedioso para explicarse. Nadie le escuchará, ni a él ni a nadie, que es de lo que se trata. Rajoy tratará de hacer real lo que Novalis escribió en un verso: otorgar a lo cotidiano la dignidad de lo desconocido. Lo cual no es posible en política.
El congreso en agosto está en obras, como el resto de la España de interior. Han encontrado sitio en el senado para celebrar la sesión y así de paso demostrar que, aunque senado y senadores no sirvan para nada, al menos el edificio es multiusos, como uno de esos grandes y costosos pabellones de deportes de los pueblos de seiscientos habitantes. Allí juega al pádel el controlador del aeropuerto de Villabajo. Luego se ducha y se va a su vivienda de protección oficial en cuyo edificio quedan vacías 120 de 130 viviendas. El pleno en el que comparece el presidente y le brea la oposición será el próximo jueves pero como intuyo que ustedes también estarán en la playa, si me permiten se lo avanzo, se lo resumo y ustedes me lo agradecen y eso que se ahorran.
El presidente empezará hablando de la situación económica. Nos recordará que gracias a su gobierno España hoy es un país de fiar. Nos contará que hace tres, dos y un agosto fueron los agostos de la excepción, agostos de sustos y continuos sobresaltos, los agostos de la quiebra de España, en el mes que Zapatero decidió dejarlo, se disparaba la prima de riesgo y la Bolsa se venía abajo. Nos recordará que nos ha salvado de un rescate que era cantado. Nos dirá el presidente que llevamos varios meses en los que todos los indicadores económicos, incluido el del empleo, mejoran, que Europa confía en nosotros, que nuestras empresas exportan, el turismo va como un cohete y la recuperación empieza definitivamente el tercer y cuarto trimestre del año, cuando mueran los últimos días de agosto. Una vez que la bancada popular se ponga en pie para aplaudirle, mientras de la bancada contaría se vocifere “Bárcenas, Bárcenas” y se replique con “Los ERES, los ERES”, el presidente nos contará lo del extesorero. Que el pollo abusó de su confianza, que engañó y robó al partido, que fue él quien le cesó, que de los mensajes de texto lo que se demuestra es que el gobierno no ha hecho nada para evitar su imputación, sino que bien al contrario le han mandado a los fiscales para llevarlo caminito de Soto del Real, que hay y habrá querellas de dirigentes populares contra el tesorero maldito y que quien se crea la versión de un presunto ladrón antes que la del presidente del gobierno de España es un irresponsable que pone en jaque la gobernación y el futuro de prosperidad de este país, un indigente moral que antepone sus réditos electorales y particulares a los del país. Añadan varias interrupciones de la bancada socialista al grito de “los recibís”, “Di Bárcenas, di Bárcenas” y alguna camiseta de colores de los de Izquierda Unida con lema de embutido.
La oposición tiene réplica y contrarréplica. Aunque Rajoy demostrase ante Notario no haber firmado recibís, haber declarado los ingresos que pudiere haber recibido y ser miembro de honor de las hermanitas de los pobres, la oposición querrá datos concretos, fechas y cifras que saben que el presidente no les puede dar. Saldrán diciendo que con la comparecencia Rajoy le ha tomado el pelo al país, que no ha dado explicaciones y que su falta de concreción es sospechosa. El pleno será bronco. Habrá llamadas al orden por parte del presidente del Congreso. Incluso alguna expulsión. Y en la nada del mes, la clase política quedará de nuevo descontextualizada porque los ciudadanos un uno de agosto lo que queremos es que se besen y bailen juntos un rock and roll en la plaza del pueblo. No esperen del evento nada brillante. En agosto solo brillan las calvas de los guiris y los cristales mínimos del asfalto incandescente.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
Víctor M. Serrano Entío
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