TRATADO DE ESTÉTICA EN LA FRÁGIL MEMORIA DEL DESTRIPADOR DE BOSTON

TRATADO DE ESTÉTICA EN LA FRÁGIL MEMORIA DEL DESTRIPADOR DE BOSTON

En la política española suele suceder que cuando un partido llega al Gobierno todo él se hace gobierno y se descuidan las tareas de partido. Eso no ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos, país al que nos cansamos de llamar presidencialista y en el que sin embargo los partidos y sus estructuras van paralelas y no de la mano con las de sus Presidentes, normalmente por eficacia electoral. En España cuando se alcanza el Gobierno se desembarca en él a los mejores hombres y mujeres y se vacía el barco. En el PP pasa aún en mayor medida que en el PSOE, si bien es cierto que Aznar tras el primer Gobierno dejó en el partido gente con peso y además los propios miembros del Gobierno, que tenían el culo “pelao” de patearse España en los años eternos de oposición sin alternativa, que habían mordido el polvo de la dolorosa derrota de Aznar en junio del 93 y que tenían un tremendo bagaje en duras tareas de partido, sentían como propio el Partido que les había llevado al Gobierno. Cuando Cascos era Cascos, en suma.

No se percibe que hoy el Partido Popular, como partido en el Gobierno y como partido que dentro de tres años y medio querrá volver a ganar unas elecciones, tenga los músculos en tensión. Volcado en la tarea de gobernar no hay mensajes claros más allá de tratar de apoyar las medidas del Gobierno y con eso está poniendo en jaque su propia capacidad en el tablero de ajedrez de la opinión pública. Fue González Pons quien en una de sus ocurrencias habituales definió la sede de la calle Génova tras la formación de Gobierno como “un internado en vacaciones de verano, sólo quedamos los repetidores.”.

Estos días hemos tenido un ejemplo claro de la dejadez del partido que sustenta al Gobierno con el debate suscitado por la reforma laboral y la consiguiente y amortizada huelga. La falta de ocupación de espacios del PP en el ámbito de las redes sociales y de la opinión publica y publicada en general ha permitido, por ejemplo, que destacados e ilustres miembros del PSOE o sindicalistas que rieron los días de brotes, mentiras y cientos de ERES con Zapatero, se permitan dar lecciones de política de empleo al contado. Basta asomarse a cualquier kiosco o a cualquier red social para leer opiniones de destacados políticos socialistas andaluces sobre educación pública, por ejemplo, cuando Andalucía, integrante destacada en el pelotón de los torpes de Europa en el Informe Pisa, tiene una tasa de fracaso escolar del 28 por ciento. De lo que tenga que decir Rubalcaba sobre empleo o precariedad laboral, para qué vamos a hablar a poco que le apliquemos el método empírico. Porque un socialista que haya “pululado” por la política de estos últimos ocho años hablando de empleo es como el Destripador de Boston hablando de cirugía estética. Corresponde al partido del gobierno, como partido y no como Gobierno, lidiar en ese terreno y discrepar en el día a día rebatiendo con datos y argumentos que lo que otros proponen ha supuesto poner al Estado actual en jaque.

El Gobierno no debe hacer oposición a la oposición, pero sí el PP que puede y debe confrontar sus ideas en todos los marcos de opinión política cotidianos para que no se diluya en pocos meses la perspectiva de de dónde venimos fundamentalmente porque sólo así podrá entenderse y explicar a los ciudadanos a donde vamos. No se puede apelar a la comprensión ciudadana ante las drásticas medidas a tomar si la ciudadanía no recuerda dónde estamos y por qué. La democracia también descansa en la memoria de las cosas, en recordar que los brotes verdes eran falsos o que el gasto público desmesurado de planes E y aeropuertos peatonales ha traído la ruina y que los sindicatos coadyuvaron al caos sin rechistar, por ejemplo.  Sólo recordando lo que hemos hecho muy mal evitaremos caer en un bucle y en la teoría del eterno retorno de los griegos, que en este país es que el PSOE se va siempre con una crisis del carajo de la vela y dejando cinco millones de parados. Y como decía Umbral… y en ese plan.

Víctor Manuel Serrano Entío.

Víctor M. Serrano Entío
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Abogado y Blogger desde enero de 2012.