PRUDENCIA Y CONSENSO

PRUDENCIA Y CONSENSO

Algunos sectores políticos y de opinión, con más voluntad que acierto, conminan al Presidente del Gobierno a que tome ya una decisión sobre el papel de España en la lucha contra el Daesh, el autodenominado Estado Islámico (ISIS). Se acusa a Rajoy de silencio y ambigüedad como si la prudencia fuera la virtud de los cobardes. Sorprende, y mucho, leer exageradas opiniones acerca del relevantísimo papel de España y de su crucial decisión en el escenario global, en un contexto internacional que está diseñando Francia, no sin problemas, después de los terribles atentados de París. Leyendo a algunos parecería que la única causa de los desvelos del presidente Manuel Valls es que el presidente Rajoy no tome ya una decisión urgente ofreciendo ayuda militar española. Como saben los dramaturgos nada estropea más la credibilidad de una obra que la sobreactuación de los actores.

Se extiende la sospecha, viendo de donde vienen algunas prisas, de que lo que se pretende es que el Presidente del Gobierno abandone su cotidiano ámbito de prudencia para animar la campaña del “no a la guerra”. La posición actual de Mariano Rajoy es que si recibiera una petición concreta de ayuda antes de las elecciones generales se reuniría con todos los partidos para consensuar la respuesta y votarla en la Diputación permanente del Congreso. Parece una posición bastante prudente y acorde con el paréntesis político que se abre en todo país que tiene convocadas unas elecciones generales para dentro de tres semanas. Es raro que, cuando desde el Gobierno del PP, aprendiendo de errores pasados, se ha dicho ya que en el futuro sólo se apoyaría una intervención que tenga respaldo interno e internacional suficiente, algunos hiperestésicos del amor fraterno, la alianza de civilizaciones, el abrazo de los osos amorosos y el tratado de las buenas maneras de Hello Kitty, hayan sacado a la vez los lemas del “no a la guerra” y los mensajes exigiendo mayor decisión de Rajoy. En esto último, que no en lo de los besos de Kitty, coinciden con Aznar. Pero si Rajoy tomase mañana una decisión se abriría la caja de los truenos. Se le acusaría de utilizar de forma partidista el drama del terrorismo, de ser belicista, de tomar decisiones, agotado su mandato, de espaldas a la nueva mayoría parlamentaria que traerá diciembre.

Del papel desempeñado por Aznar en el escenario internacional que desembocó en la guerra de Irak, del “No a la guerra” y de los aciagos tres días transcurridos después de los atentados del 11-M en Madrid, -los días más terribles vividos en la democracia española- deberíamos haber aprendido algo. Las posiciones que representan al centro derecha y al centro izquierda, las posiciones más moderadas y de gobierno, han aprendido que el papel que deba desempeñar España en la lucha internacional contra el terrorismo debe tener un amplio grado de consenso internacional, y en el plano interno, que las acciones concretas de apoyo en esa lucha las debe respaldar y legitimar una nueva mayoría parlamentaria que aglutine al mayor número de grupos posible.

Los que enarbolaron la bandera del “No a la guerra” miden mal los tiempos hoy. Los ciudadanos percibimos -hoy en mayor medida que hace once años- que la lucha contra el terrorismo es global y nos afecta; que nos ametrallan en los restaurantes. Miden mal el escenario, porque a diferencia del artificial escenario iraquí y sus gaseosas armas de destrucción masiva nos enfrentamos a fanáticos asesinos que cuentan con un territorio y unos recursos concretos. Y cuentan mal las manoseadas y sobadas cuentas de sus fetiches ideológicos, porque hoy, al frente de la lucha contra el terrorismo islamista no hay un Bush de fácil caricatura, sino un socialista en la presidencia de la República Francesa y otro socialista al frente del gobierno. Antes de volver a inflar los ánimos y las venas del cuello deberían hacer nuevo recuento de cuántos españoles estarán en enero, cuando toca, en contra de sumarse a una coalición internacional contra el Daesh porque tal vez las percepciones de hoy no sean idénticas a las de los aciagos días de hace once años.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
Sobre Víctor M. Serrano Entío (190 Articles)
Abogado y Blogger desde enero de 2012.

Deja un comentario.