PENSAMIENTO COLIFLOR

PENSAMIENTO COLIFLOR

De entre las diversas formas que adquieren las plantas sin duda la más parecida a un cerebro humano es la de una coliflor. El miércoles, paseo de Otegui por las estructuras imperiales de la Cataluña nación. Le recibe la Presidenta del Parlament. Arnaldo desluce un buen traje oscuro con camisa blanca y sin corbata. Viste mejor que cuando secuestraba. Los independentistas catalanes quieren construir una Andorra grande y libre con lo que dejó Artur Mas y la agitación de los antisistema. Sin echar a perder la vida de los segundos es imposible que los herederos del heredero de Pujol puedan montar ni siquiera una panadería fuera de la Unión Europea. Otegui cree que está ahí por el hombre que es ahora. Pobre infeliz, ahí de pie dando la charla y sin que nadie coloque cerca un busto de Freud que nos de la verdadera medida de las cosas. Todos los que le aclaman y reciben tienen en su subconsciente el secuestrador que fue. El hombre que sacrificó su propia vida por unos ideales. Una vida de perseguidor implacable y perseguido por la justicia; una vida tan miserable como esos ideales que precisan de matar a los demás para reivindicarse.

La coliflor. Llamemos pensamiento coliflor a lo que emana de algunos elementos que, en las condiciones térmicas de baja temperatura adecuadas, en reposo, tienen una coliflor encima de los hombros que a simple vista podría pasar por un cerebro, un cerebro blanco y consistente en apariencia. Sometidos a las condiciones de alta temperatura idóneas y a presión constante, el pensamiento del individuo coliflor, tal y como ocurre con la verdura que le da nombre, empieza a emanar desagradables aromas. Ingerir el pensamiento coliflor produce, claro, enormes flatulencias. La cosa es que no hay manera de proclamar una república independiente de España y Europa sin que un número elevado de cerebros coliflor, sometidos a la presión y temperatura adecuada, estén dispuestos a sacrificar su vida por la causa, como en su día hizo Arnaldo. A esto es a lo que los antisistema, hábilmente incorporados a la causa por los independentistas de latisueldo y padre con herencia en Suiza, vienen a echar una mano. La presión y la temperatura está a punto. Los patriotas aún no.

Arnaldo echa de menos un proceso como el de Cataluña y los del proceso catalán un numeroso puñado de cerebros coliflor que estén dispuestos a disparase en el pie de sus vidas en cuanto pite con más fuerza el pirulo de la olla exprés. Solamente en ese contexto puede entenderse que un Parlamento pueda invitar como “hombre de paz” a un tipo que ayudó a que nos mataran en una guerra que nunca nos declararon. Solo así puede entenderse que haya toda una campaña de desmemoria histórica con el terrorismo, y que la Cataluña oficial dedique un solo ujier en abrir sus puertas a quien aún no ha pedido perdón a todas las víctimas del terror, un terror que fue suyo, enteramente provocado por ellos y solo ellos.

Empezamos a necesitar una Ley de Memoria para las víctimas del terrorismo. De lo contrario no podremos sobrevivir a la incómoda flatulencia general que nos aguarda en cuanto los cerebros coliflor reblandezcan al calor. Arnaldo Otegui, más allá de toda consideración legal, es un sujeto políticamente inhábil para la política española en su conjunto y para buena parte de la sociedad vasca que nunca estará dispuesta a dar las gracias porque le hayan dejado de matar. Norman Mailer nos dejó escrito que los tipos duros no bailan. Arnaldo se pone traje de bailarín francés en academia de barrio por si cuela. Pero es imposible creerse el relato político y sentimental de un sujeto que va contando que estaba en la playa el fin de semana que ETA secuestra y asesina a Miguel Ángel Blanco. Antes de querernos dejar sin memoria no pretendáis que seamos idiotas. ¿Por qué Otegui no pide perdón por los crímenes de ETA?. Debe resultar muy difícil, casi tanto como que una coliflor cocida recupere su color y apariencia cerebral por mucho que nos la sirvan en plato frio. A unos metros del Parlament, Hipercor.

Víctor M. Serrano Entío.

Víctor M. Serrano Entío
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Abogado y Blogger desde enero de 2012.

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