NOSOTROS

“NOSOTROS”

​Hablo con un nacionalista catalán que me cuenta que quieren un estado propio porque “queremos decidir nosotros”. No me aclara si en ese “nosotros”, junto con la familia Pujol y la Sra. de Artur Mas, se encuentran todos los parados de Granollers y algunas inmigrantes rumanas. El nacionalismo catalán ha hecho del “nosoltrismo” lo que hacen todos los nacionalismos, secuestrar al todo por una parte. El nacionalismo es la jibarización de un “nosotros” hasta convertirlo en un “nos” y en un “otros”. Una suerte de racismo provinciano y administrativo. Sospecho que si tuvieran claro que todos los “nosotros” son suyos, ya habrían proclamado la independencia.

​“Nosotros somos la gente decente, la gente honrada y normal de este país” nos cuenta Echenique, candidato de Podemos por Aragón y única china a tener en cuenta en el zapato de Pablo Iglesias. En Podemos nunca aclaran si han sometido a todos sus futuros votantes a una prueba de pureza moral, de virginidad ética, de incorruptibilidad pública acreditada. Ni los asesores argentinos de Echenique ni los asesores españoles de Nicolás Maduro nos lo aclaran. Podemos, un presente de indicativo que es un “nosotros” activo y casi guerrero en algunas formas, tal vez sólo pretende subrayar que al otro lado hay un “nosotros” de gente indecente y anormal; toda esa gentuza que no está dispuesta a votarles por si las venezuelas.

​Rajoy se ha puesto a dar mítines por Andalucía y ha mentado la ferretería: “Nosotros somos el único cambio, los demás son bisagristas”. Los asesores del presidente no le previenen suficientemente sobre la realidad en el estado de opinión del país y se nota. El denominado síndrome de La Moncloa no es sino un virus inoculado por la cohorte de pelotas que rodean a todo presidente. Del pegajoso virus de la adulación sale un “nosotros” egocéntrico, que es como un “yo” con pretensiones de unidad de destino en lo universal. Nadie percibe al Partido Popular como un cambio, ni siquiera en Andalucía, sino como fortaleza en la estabilidad del sistema, y por eso, que el presidente se venda como el “nosotros” del cambio es incongruente con el discurso general del PP, que nos viene a decir que el PP es fiable y que cualquier cambio sería letal ahora que la economía ha echado a funcionar. Rajoy tiene un “nosotros” de diseño, lejano, como de sociólogo que olvida que es la sociedad la que transforma la política, y no al revés.

​No hay día en que Pedro Sánchez no se apoye en la muletilla “nosotros, los socialistas”. Eso causa prueba de que en el PSOE andan en busca de identidad. Ese “los socialistas” detrás de su “nosotros” es freudiano e indica necesidad de autoafirmación. Sánchez sabe que Podemos se le come por la izquierda y vende socialdemocracia española, producto similar pero no idéntico a la socialdemocracia universal. Felipe González, que no abrazó a la socialdemocracia en un atril de Sudesnes sino loncheando jabugo para el pre-merkeliano Helmut Kohl en La Moncloa, ha mantenido al PSOE en la confusión y en la moderación desde entonces. Podemos se centra en los orígenes radicales de la socialdemocracia escandinava y el PSOE se centra en controlar el desastre, ya que tras Felipe llegó ZP y tras él, el caos.

​En España hay tantos “nosotros” que no nos dejan vislumbrar un nosotros sin más. Los intereses viajan encerrados en los compartimentos de la intención en un tren de principios del XX. España está escrita desde el 3 de julio de 1.933 en un diario de Azaña: “Innumerables visitas. Comisiones que protestan por la supresión de las Academias. Comisiones que van a pedir cosas raras. Una mujer sablista. Dos señoras que piden goyerías. Los periodistas. Dos alcalaínos tontos. En fin, la rueda de siempre.”.

​Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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Abogado y Blogger desde enero de 2012.

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