LA VIDA SIGUE IGUAL

LA VIDA SIGUE IGUAL

Tal vez las grandes novedades de este siglo ya las hayamos visto aunque aún no las veamos venir. Nos invade una ola de “presentismo”, de vivir de espaldas a nuestro pasado y a nuestra historia, pensando solo en el futuro. Orientamos nuestras prisas y nuestra vida a lo que nunca acaba por llegar. La crisis global de este mundo global está compuesta por distintas crisis que a lo largo de la Historia ya nos habían ido apareciendo. Ahora se nos agolpan a un clic de ratón y en una pantalla. Los grandes desafíos económicos, intergeneracionales, tecnológicos, migratorios y políticos de Europa no son sino una repetición de acontecimientos ya vividos, y por lo tanto, se nos presentan confundidos porque no sabemos gestionar los nuevos tiempos y espacios. Los grandes retos de este lado del mundo son los viejos retos de siempre solo que esta vez nos han pillado jugando al Candy Crush con Galdós, Lucas Mallada y Churchill esperando a que los leamos, y con Marx observándonos como icono hipster para camisetas.

Los grandes avances tecnológicos han cambiado nuestra relación con las cosas, los espacios sociales, laborales, comunicativos, y otros, pero no en su esencia sino en la manera de verlos. Esa es la mudanza que nos confunde también en la gestión del tiempo. Nada despista tanto al ser humano como los nuevos espacios. Hay algo de gato en el hombre como ser despistado y desconfiado en los nuevos espacios. El hombre es ser de lejanías y espacios. El debate sobre los avances científicos y tecnológicos es tan viejo como la Historia de la Humanidad. La escalofriante velocidad de las primeras locomotoras (30 kms./hora) fue objeto de diversos estudios médicos que aseguraban que correr tanto mata. Los mismos debates a los que ahora asistimos con respecto a internet surgieron en su día con el telégrafo, la electricidad, la radio, el teléfono, la televisión o el automóvil.

Los cambios en los modelos productivos han sido también constantes a lo largo de la Historia. Los cambios políticos, con la incorporación de una amalgama de partidos europeos nacidos del descontento social y de corte extremista a un lado u otro del arco ideológico, con el populismo como común denominador -como ha reconocido Errejón- también los habíamos visto ya en el siglo XX. Incluso la lucha en el seno de la izquierda española por su hegemonía es algo antiguo y Pablo no será el primer comunista en odiar al último socialista.

Lo más preocupante de todos los cambios que estamos viviendo es el aumento de la brecha generacional. Siempre ha habido una tensión natural, una confrontación vital, entre lo viejo y lo nuevo, entre generaciones. Pero hoy, los estados de bienestar surgidos en todos los países de Europa, con mayor o menor éxito, están lastrados por el papel que desempeñan las personas de más edad con respecto a los más jóvenes. Sin entrar en valoraciones ni en criterios de justicia material o formal, estamos apuntalando los estados de bienestar intentando conservar los derechos de los ciudadanos de mayor edad sin colocar a los más jóvenes en el escenario laboral y social adecuado. Si los más jóvenes son meros esclavos laborales y tributarios de los que están por encima en edad, el descontento seguirá en aumento y el sistema quebrará irremediablemente. Tal es la tensión generacional latente ya hoy en día que urge resolverla haciendo compatible el ejercicio de los derechos de jóvenes y mayores por igual. Mientras los más jóvenes encuentran su acomodo, las novedades -que parecen infinitas- no son tantas, las ideologías se diluyen luchando, la derecha está quieta, la izquierda compite entre sí, el populismo avanza, las generaciones luchan pacífica y soterradamente y la tecnología nos ayuda a seguir progresando mientras nos despista. Todo es distinto para que la vida siga igual. De hecho el Madrid otra vez Campeón de Europa.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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Abogado y Blogger desde enero de 2012.

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