LA RIADA

¿HASTA AQUÍ LLEGÓ LA RIADA?
Letra, sobre y fotocopia. Papeles sin sobre. Sobres con papeles. Tinta homogénea. El tesorero escribe torcido con renglones rectos. Páginas envenenadas en sede o en rotativa. Iniciales, apuntes… disparen. Celdillas de diario contable en blanco como premonición de celdas mayores y más oscuras. Ciudadanos con master de perito calígrafo y de fiscal en barbecho. Sospechas, dudas. Pequeño contribuyente, españolito que llegas al mundo te ampare Dios porque una de las dos industrias de reprografía ha de helarte el corazón. La infamia dobla las esquinas como las campanas a los muertos. Se acusa de todo a casi todos, los juzgados se atascarán como el Casino de Mónaco tras la construcción del ferrocarril. Acusaciones de ida y vuelta. De arriba a abajo. Ya nadie tiene miedo a decir que el rey está desnudo. Principios jurídicos básicos destrozados junto a algunos periodísticos. Probatio diabolica. La presunción de inocencia grabada en lápidas de mármol en el culo de las mesas de los mentideros de Madrid al igual que los nombres de los muertos que leían los personajes de La Colmena en el café de Doña Rosa. Los frutos del árbol envenenado están envenenados, así que si alguien metió literatura a posteriori en las anotaciones del tesorero, aun el propio tesorero, no hay prueba. Pollo en caldo de cultivo. Romericos al fuego de unos ciudadanos socarrados por la corrupción política y ciegos con la corrupción instalada en el resto de ámbitos de la sociedad que conforman.
Si quisiéramos tener un Senado clavaríamos a las puertas las manos del tesorero como Marco Antonio clavó en el Senado Romano las de Cicerón. O las de los trincones de los ERE en una oficina de empleo de Andalucía. La corrupción es un argumento más en la lucha de partidos y por lo tanto, extirparla queda en su ámbito y fuera del de los electores, que si en las próximas elecciones tienen que votar a un partido en el que no se haya producido un caso de corrupción tendrán que inventarse un partido nuevo al estilo de aquel PGB (Partido de la Gente del Bar) de Carlos Azagra.
Nunca un problema tan enquistado tuvo una solución tan fácil y a la vez tan difícil: listas abiertas. La reforma legislativa que mayor cambio traería a la democracia española puede escribirse en menos de quince folios. Reforma casi total de la Ley Electoral con la necesidad de introducir un sistema más democrático y representativo en el preámbulo; dos artículos regulando listas abiertas y limitación de mandatos en ocho años para el ejercicio de cualquier cargo político en cualquier institución; y una disposición derogatoria única con un “hasta aquí llegó la riada” con los ERE de Andalucía, Bárcenas y la bandera suiza marcados a tiza en el muro legislativo de una nueva conciencia ciudadana. ¿Pero qué felino le pone el cascabel al gato? ¿Son los políticos de hoy capaces de hacerse una suerte de harakiri al estilo de los políticos en la Transición?. Tal vez la única salida sea una nueva vuelta de tuerca en la indignación ciudadana y un puñado de políticos jóvenes con valentía suficiente para replantear el modelo político en sus propios partidos aún a riesgo de caer en el ostracismo. O voladura controlada o revolución. Hasta aquí llegó la riada que ha arrasado al sistema de partidos nacido en la Transición. Falta enterrar dignamente a los ahogados antes de que se pudran.
Víctor M. Serrano Entío. Abogado.
Víctor M. Serrano Entío
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