LA NEVERA

LA NEVERA

En la foto se ve que la nevera no es muy grande y que la humedad se ha metido entre las gomas -ya grisáceas- que sellan la puerta al cerrar. El aparato ha llevado su uso, un uso administrativo y ordenado que aún así no le ha evitado cierto deterioro. Las latas de Coca-Cola parecen ausentes, como si no supieran que el grupo municipal que conforma el equipo de gobierno había decidido prescindir de sus patrocinios. Se diría incluso que lucen orgullosas, conscientes de que, pudiendo haber sido un refresco de cola de marca blanca y nevera de junta de distrito, son ni nada más ni nada menos que las coca-colas de la Alcaldía de Zaragoza. Están tan bien ordenadas en la bandeja central que es como si antes de su colocación se hubiera hecho preciso ejecutar lo acordado en algún Plan General de Ordenación. Pero sin duda lo más administrativo es el cartel que, plastificado con funda microperforada A-4 y pegado con mimo y celo, luce en la puerta de arriba, la del congelador. Un cartel perfectamente alineado, casi nivelado, y que deja leer un texto, tal vez de otra época, tan imperativo como anacrónico. Un texto que simboliza que el ejercicio del poder lo cambia todo, pudiendo mutar incluso nuestro trato cotidiano con las bebidas carbonatadas: Uso exclusivo de alcaldía, dice el rótulo.

Al día se venden en el mundo mil novecientos millones de bebidas de coca-cola. Limitar el uso de las coca-colas a Alcaldía no es pretencioso porque lo que se pretende subrayar no es la importancia objetiva del producto sino la calidad y la cualidad de la Alcaldía. Su exclusividad. La foto, que ya ha sido utilizada por la pérfida oposición municipal para denunciar lo que ellos llaman el “postureo” de Zaragoza en Común, sí que demuestra que la vieja política de los streamings concertados ya ha muerto. El streaming ya no vale para nada, es el pasado, es artificial y demuestra hasta que punto es anacrónico. “Postureo”. Nadie abre las puertas de la nevera en un streaming. Es necesario volver al viejo periodismo, al del reportero que escruta rincones, que levanta alfombras y que se mete hasta la cocina de las instituciones. Después de dar vueltas y más vueltas a las nuevas fuentes de información descubrimos que las nuevas fuentes de información no son tal, las fuentes son las viejas fuentes de siempre y lo que nos quieren vender como nueva información es solo un nuevo envase pero no una nueva fuente. Un envase confuso en el que hay que fijarse mucho para que no te cuelen la sin cafeína por la zero ni la light por la normal. Hay más periodismo en la foto de la nevera que en todas las redes sociales juntas.

Imagino que al tiempo de escribir estas líneas ya no habrá coca-cola en la nevera y puede que ya no haya ni nevera pero no lo se. Ahí es donde se echa de menos al cronista municipal. El poder se afana en querer decirnos qué debemos consumir y qué debemos evitar pero los administrados haciendo un uso indebido y pernicioso de nuestro libre albedrío, nos echamos una coca-cola al cuerpo camino de los toros en Huesca. Menos mal que la providencia, divina o agnóstica, elíjase lo que convenga, inventó una cosa a medio camino entre la propensión del poder por meterse en nuestros asuntos y querer transformar nuestras costumbres y nuestro desequilibrado e inconveniente “libre albedrío”, fuente bíblica de problemas desde que Eva le arreó un mordisco a la manzana con el consentimiento de Adán. La cosa a medio camino se llama Derecho, y es un invento tan magnífico para mantener una constante fuente de equilibrios que lo mismo sirve para regular el uso de gases nocivos en la fabricación de neveras que para regular el tráfico laboral y mercantil. El Derecho, por ser así, desinteresado en la solución de nuestros conflictos, ha tenido incluso a bien darnos su veredicto en el conflicto de la Coca-Cola, y el juez ha declarado nulos los despidos de sus trabajadores, condenando a la empresa a que los indemnice o los readmita conforme marca la Ley. No se ve pues la necesidad de boicotear a ningún producto y menos que sean las administraciones las que alimenten hostilidades. Del cumplimiento de la sentencia en sus justos términos debe ocuparse la Justicia. Si no, entre el cava catalán, la coca-cola, los vinos de fuera, la leche de vacas explotadas y tuberculosas carentes de confort existencial, las cervezas elaboradas con productos transgénicos y las aguas lindanosas, nos va a tener que hacer la compra el interventor municipal.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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