LA LLAMADA

LA LLAMADA

​Henry Kissinger decía que cuando quería hablar con Europa nunca sabía a quién llamar. Pedro Sánchez cuando quiere hablar de la salvajada del Toro de la Vega (un atentado contra el sentido común y contra la tauromaquia) llama al Sálvame diario de Jorge Javier en lugar de llamar al Alcalde de Tordesillas, que es del PSOE. No parece acertado aunque el programa normalmente vaya de cuernos. Los maledicentes de red social ironizan y dicen que Sánchez Castejón tiene nivel suficiente para ir al Sálvame Deluxe en lugar de al Sálvame diario. La cosa le da a los propios un poco de vergüenza ajena y a los ajenos un frotar de manos ante la esperanza de que Pedro Sánchez se diluya en otro Zapatero. El programa de la tarde no es precisamente un referente en los valores tradicionales de la izquierda, por mucho que el simpático Jorge Javier vote PSOE. En el partido suenan sirenas de alarma por si resulta que la transición del zapaterismo a la post-modernidad va a pasar por Kiko Rivera y Belén Esteban (al primero nos lo traen a las Fiestas del Pilar, como está el patio). Lo malo del Secretario General llamando en directo a JJ es que nos descubre ciertas costumbres de Sánchez, y uno se lo imagina por las tardes, a eso de la hora de la siesta, sin contestar los whatsapps que le piden un alcalde para Zaragoza o un Secretario de Organización para Almería; él está a sus cosas con Jorge Javier. La cultura de la izquierda no era esta, Pedro, como sabes. Tienes a Alberti removiéndose.

​Pedro Sánchez quiere la eficacia comunicativa de Pablo Iglesias pero no sabe como. Es difícil contar en el partido que estas contra el populismo de Podemos y, a la vez, explicarle las iniciativas legislativas a JJ Vázquez. “No pienso pactar con populistas, Jorge Javier” es una frase que no resulta. Eso es entender la renovación como esos venerables ancianos que se ponen de nuevas a hacer “running” con la gorra del revés y dicen “colega” para deleite de traumatólogos y vergüenza de nietos. Es como si Belloch hubiese anunciado que se va en el contestador automático de uno de esos programas locales de quejido ciudadano, aceras rotas e infrecuentes frecuencias de autobús.

​En pleno descrédito de la política y los políticos aparecer por sorpresa en determinados “shows” no acerca la política sino que la vulgariza. Sánchez, persona responsable que ha cometido un error de principiante porque aún no ha asumido del todo su papel, queda vacunado y no debemos elevar la anécdota a categoría. Que no cunda el pánico porque no veo al Secretario General llamando a “mujeres y hombres y viceversa” para hablarles de políticas de igualdad, pero debe tener más cuidado si no quiere que los adversarios pasen a la comparación con Zapatero y los socialistas a la revalorización de Zapatero por comparación. Quien aspira a gobernar debe ser serio, y los ciudadanos reclamamos cercanía pero con seriedad porque sin seriedad es mucho mejor la lejanía. El Secretario General no puede estar por la mañana en el sálvese a la patria parlamentario y por la tarde en el Sálvame de Amador Mohedano porque no es serio y porque se desacredita. Sánchez en Sálvame es una enmienda a la racionalidad, una conjunción astral entre cierto afán de protagonismo y populismo, pero hasta en eso se ha equivocado porque el populismo de hoy ya no se hace en la televisión excepto si te llamas Pablo Iglesias.

​La televisión convencional es un artefacto envejecido y pronto de otra generación. Ya no vemos lo que “nos echan” sino lo que buscamos activamente. La opinión, a veces en bruto y otras veces embrutecida, está cada día más en las redes sociales. La participación como eficaz método para la socialización pronto será un sistema abierto en el que las nuevas tecnologías serán medio y no fin, lo cual es además una reivindicación histórica de la izquierda y el liberalismo acogida por el sentido común desde mucho antes de que se inventaran el tostador de pan y los podcast. Mientras llega, nos someteremos a una rápida psicoterapia para borrar la imagen –seguro que ficticia- de a qué dedica alguna de sus tardes el líder de la oposición. Con la esperanza de que no se le vuelva a calentar el móvil porque tendríamos que pasar de la psicoterapia al electroshock.

​Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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Abogado y Blogger desde enero de 2012.

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