LA CAMISA BLANCA DE SÁNCHEZ

CAMISA BLANCA

Este domingo los socialistas elegirán Secretario General y para ello el lunes los candidatos se sometieron a un debate/spot con preguntas de concurso. El lapso es para que el perdedor tenga tiempo de recuperarse y revela que ninguno se ve ganador. Sólo faltó instalar un pulsador de respuesta rápida porque los tres candidatos sabían la respuesta correcta a una pregunta aún más correcta. Como no hay concurso o sarao sin Adriana Abenia, zaragozana y enredadora, valga la redundancia, deberían haberle hecho hueco. Al final del debate, y para que la cosa quedase plural en redes sociales y otros mentideros, cada candidato hizo preguntas por todos sus compañeros y por sí el primero a través de un público escogido al azar, tan al azar como los magos de postguerra escogían a la bella señorita del fondo, que resultaba ser su amante adolescente fugada de un estanco de provincias. A las manos inocentes de los candidatos se les veían las chisteras, los conejos y los sables. Sobre todo los sables porque de un tiempo a esta parte, desde que aceptaron que ZP abaratara el despido o constitucionalizara los recortes a petición telefónica de Merkel y Obama, los militantes socialistas han tenido que tragar muchos sables. Solo faltaba Hollande anunciando ayer medidas que Rajoy no impulsó para no parecer muy de derechas. El caso es que aunque en el ambiente del debate del lunes soplaban vientos de regeneración, la brisa arrastraba un aroma de decorado frío como de estantería de Ikea que se desvencija y cae. Todo muy blanco, como la camisa de Pedro Sánchez. Camisa limpia de mi esperanza que nos dijo Blas de Otero para que se inspirara Víctor Manuel. Hay algo de fusilamientos de Goya en esta manía de hacer que los candidatos comparezcan de pie, de tres en tres, como esperando a que dispare el de la primera fila, un señor con estanco al que se le fugó una hija. Madina permanece en el atril pero Pedro Sánchez a veces se sale con pasos cortos y sólo le falta gritar “dejadme solo”. Así han llegado cornadas históricas.

Pedro Sánchez apuntala sus ideas con un “claro que sí”, muletilla que indica voluntarismo. Se agradece que hayan desparecido los “obviamente” por pedantes pero hay algo en ese “claro que sí” que inquieta, porque la política en España es una gestión continua de noes. Queremos tener claros los noes, el no a la secesión de Cataluña, el no a la corrupción, el no a los recortes y el no al gasto desaforado en las administraciones. Los “claro que sí” suenan vacíos y a “sí se puede” y eso es ya marca registrada por un tal Pablo Iglesias con coleta a quien en el debate Sánchez pone en contraposición con “Pablo Iglesias el bueno, el nuestro”. Estaba cantado que los líderes bolivarianos de la “Stasi” complutense le iban a llamar casta por ello. El colmo del voluntarismo de Sánchez, que da muy bien en la tele porque es muy guapo, llega cuando le preguntan cuál será su primera medida si llega a la Secretaría General y contesta: “ganar las elecciones municipales”. Alguien debería advertirle que no es lo mismo tomar una medida que llegar a un objetivo, como bien sabía Di Stefano al llegar de entrenador al Rayo; alguien le preguntó por la plantilla y contestó: “Son muy buenos chicos, el problema llega cuando tienen que jugar al fútbol”.

Eduardo Madina tiene más consistencia pero comunica menos y gesticula demasiado. Aunque el debate quedó encorsetado y la campaña carece de ideas –desde luego no hay ninguna nueva pese a la frescura de los candidatos- se le nota que lleva más años en la política y lanza propuestas concretas. Pretende huir de la asociación con el aparato, pero cuando desciende al terreno de juego se le nota que ha estado más domingos en comités y secretarías que en el campo del Atletic. Concreta más y mejor que Sánchez y no tiene temor en expresar lo que cree que tiene que hacer cuando llegue a Secretario General. Madina sí sabe decir tres medidas concretas y es ahí donde gana con la comparación. Dicen que es más de izquierdas que Sánchez pero si llega hará “real politik”.

Curiosamente los candidatos patinan, divagan, inventan la nada y no convencen cuando sale el tema de la secesión de Cataluña. Dicen cosas que surgen de la nadería y la divagación y se diluyen como un azucarillo. Se dan veinte vueltas por lugares comunes, que si los catalanes y el resto sabemos que juntos somos mejores, que si hablaré con Mas cuando me elijan, que si hay que establecer un Estado Federal que contente a todos, pero ni ellos mismos se lo creen, son conscientes de que es tarde para reinstaurar el sentido común en la Generalitat solo con la palabra y se les nota porque pierden todo entusiasmo en la respuesta. El tercer candidato, Pérez Tapias, es un hombre de mayor solvencia intelectual, tiene sentido del humor y maneja con maestría sus viejas ideas, así que no tiene ninguna posibilidad. Dicen que Sánchez va delante por poco, pero ojo con los últimos metros de Madina de aquí al domingo. Acierten. Susana vigila.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado

Víctor M. Serrano Entío
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