HISTORIA DE UNA HERENCIA

HISTORIA DE UNA HERENCIA

En una nación el paso de la Historia a la Herencia es el paso de lo épico a lo alimenticio. Cataluña es más fruto de una docena de magras herencias familiares que de una historia común como nación única y verdadera que nunca existió. Mas se reunió el miércoles con Rajoy con cara de procesión interior, entre desmembrado y conmovido. Pide una consulta para salirse de España y lleva propuestas para mejorar la inversión del Estado en Cataluña, proclamar la independencia de Cataluña en la Plaza de Sant Jaume pero con las carreteras recién asfaltadas y las pensiones de jubilación al día, lo cual es soplar y sorber en la hora de decidir si sopa o teta, que diría Leguina. Mas está perdido aunque Rajoy no lo sepa o no quiera aprovecharlo. El Molt Honorable sabe que no será un Garibaldi para Cataluña y que su papel de delfín del pujolismo extremo ha colocado a su propia coalición electoral en el abismo. El President va a pasar de ser el delfín de Pujol a ser el del fin de CiU, al menos de la CiU que veníamos conociendo y que ya no la reconoce ni el consejo de administración de Banca Catalana, o sea, la madre que la parió. Artur Mas aceptó, sin acogerse al beneficio de inventario, la herencia política de los Pujol, y el problema viene ahora que de los Pujol salen guiones para tres temporadas de Falcon Crest. A Angela Chaning tampoco le mandaron al fiscal general, que yo recuerde. Al final ocurre con las fortunas lo mismo que con las amenities que nos llevamos de los hoteles: necesitamos al bueno que convenza a la familia de que la cosa se nos ha ido de las manos y hay que ir regularizando la situación, antes de que aparezca la UDECO o se desmorone la repisa del baño. Toda familia necesita un Tom Hagen, un Consiliere bueno que en El Padrino le dice a Michael Corleone que no se meta en más negocios turbios y se centre en los casinos. Incluso en el traje oscuro con corbata salmón de Mas, en su americana cuatro dedos larga, se adivina la vestimenta de un hombre que no se sabe si va a asistir a la lectura de una herencia en el notario o a citarse con el tirano opresor sin demasiadas ganas de discutir.

Tal vez lo más sorprendente del encuentro entre el Presidente del Gobierno y el de la Generalitat es que haya transcurrido por cauces tranquilos, de diálogo entre iguales, pese a las circunstancias. Por cauces normales entendemos que Rajoy no vaya a permitir la consulta ilegítima e ilegal y que Más se enroque en la consulta porque le sirve para ganar tiempo dadas las circunstancias. Mas llegaba a la cita rajoyesca con CiU dinamitada y con el padre político y espiritual del neonacionalismo catalán como patriarca de una trama. Cuando estalló lo de Banca Catalana o la más moderna serie B «Pujoles por el mundo», lo mismo en Barbados que en Andorra o Suiza, destapado por la prensa madrileña, Pujol era Cataluña. Ahora que se enroca en la fechoría, y confiesa acorralado pero no devuelve la pasta, ya no es Cataluña, lo declaramos molt deshonorable y le decimos a los catalanes que lo de Pujol es algo personal. Eso es trampa.

El problema de ser «algo personal» es que todo el nacionalismo se ha basado en ese «algo personal». Porque España no asfixiaba a Cataluña por mero ventajismo, sino porque para los nacionalistas catalanes España tenía «algo personal» contra Cataluña. Ayer, sin ir más lejos, Junqueras dejo dicho tras la reunión de Rajoy y Mas que el Estado español desprecia a los catalanes, como si los catalanes fueran todos él, como si los catalanes fueran todos vestidos de negro y como si todos los catalanes dijeran que se quieren ir de España para ser una Andorra grande y libre pero lo dijeran hablando bajito para que parezca que el golpe al Estado es menos barbaridad.

Rajoy sabrá porque no ha aprovechado una coyuntura política favorable para decirle a Mas que no estudiará ninguna propuesta que venga de un Gobierno desleal con el marco jurídico mientras se siga intentando negociar bajo la amenaza de una consulta secesionista. Cualquier abogado sabe que una negociación en la que no se está en igualdad no es una negociación, y que cuando media el chantaje, la amenaza o la extorsión no es posible negociar en igualdad de condiciones. El Presidente del Gobierno transmite a todo el que quiera oírle que tiene un plan para acabar con la consulta secesionista, pero su obligación como Presidente está también en exigirle al representante máximo del Estado en Cataluña que retire sin condiciones su amenaza. El miércoles debió hacerlo con más contundencia. Convergencia va camino de la descomposición y solo con los radicales de ERC no habrá ni consulta ni proclamación unilateral de independencia. A la burguesía catalana Junqueras le resultan demasiado basto para recoger su herencia.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado

Víctor M. Serrano Entío
Sobre Víctor M. Serrano Entío (190 Articles)
Abogado y Blogger desde enero de 2012.

Deja un comentario.