ETERNO RETORNO

ETERNO RETORNO

Con las primeras nieblas del invierno las piedras son un sordo mineral y las nubes parecen más nuestras, ahí confundidas con el humo de las chimeneas. En Aragón las estaciones marcan nuestra vida circular y nuestros problemas, que no son históricos sino igualmente circulares, renacen del calendario, un calendario escrito en un muro. La financiación autonómica, la travesía central pirenaica, el pacto del agua o el desdoblamiento de la N-232 son tan paisaje como los Mallos de Riglos, los Monegros o la sierra de Albarracín. Asoma un nuevo año y ya tenemos la certeza de que en trescientos sesenta y cinco días nuestros problemas estarán aún más vigentes y lozanos. Papá Estado, los muertos que vos matáis gozan de buena salud.

Rajoy le dijo a sus ministros que debían ser más visibles y solo le ha hecho caso Montoro, que ya es mala suerte. Como suele ser habitual cuando el Ministro de Hacienda hace política con los números, o números con la política, que tanto monta, el lío está servido. La cosa más o menos va de esta manera: se premia a las comunidades incumplidoras, sobretodo a Cataluña y a Valencia, se castiga a Madrid (hasta el punto de que si yo fuera el consejero de la Comunidad Autónoma madrileña no sabría si acudir al juzgado de lo contencioso administrativo o al de violencia de género) y Aragón queda, como tantas veces, de mediopensionista. La Presidenta Rudi, tal vez arrepentida de no haber acudido en su día al Fondo de Liquidez Autonómica (o no), llevaba el lunes un enfado considerable, pero con el anuncio el martes de los 400 millones extra que llegarán en enero y la condonación de otros 145 millones más, céntimos arriba o abajo, tuvo la nochebuena casi en paz. Tal vez las cifras no estén del todo mal para Aragón (tampoco para tirar de pirotecnia a juzgar por la reacción de Javier Campoy) pero el método Montoro tiene bastante menos rigor que el sorteo de la lotería. Viva el principio de la seguridad jurídica, invitado por Hacienda a la fiesta de la insignificancia de Milan Kundera.

La financiación autonómica demuestra hasta que punto el Estado de las autonomías necesita una reforma profunda y urgente. Su actual funcionamiento es tan dañino para el conjunto de las cuentas públicas que cada negociación presupuestaria se ha convertido en una guerra de guerrillas. Qué tiempos aquellos en los que la lucha se centraba en intereses partidistas y aún nos quejábamos. Ahora ya ni eso, es una guerra territorial, barrio a barrio, casa a casa. A juzgar por lo que se cuenta del enfrentamiento entre Javier Arenas, Vicesecretario del PP para asuntos territoriales, y el PP madrileño, es una guerra barriobajera (Javier Arenas es ese chaval que está empezando y que da al PP una imagen de partido joven y renovado). Ofende al sentido común que la financiación autonómica no esté sometida a un marco legal estable y quede al albur de decisiones políticas. Decisiones que históricamente siempre han ido en una dirección, contentar a la siempre descontenta Cataluña mientras se sigue permitiendo los regímenes fiscales vasco y navarro. Aragón es el salami de ese sandwich hecho con pan de ricos, embutido sustancioso pero con la levedad de un loncheado fino. Luego va Pablo Iglesias a Barcelona para decir que “la casta” ha ofendido a Cataluña. Pablo Iglesias ha estado en los últimos años más centrado en Venezuela, con la cabeza y el corazón en Hugo Chávez, y no se ha enterado de que Cataluña y Andalucía son las dos autonomías más beneficiadas por la inversión pública estatal, con cifras objetivas y el BOE en la mano.

Así, los problemas de Aragón, siempre pendientes de soluciones políticas o económicas, seguirán inalterados en la senda del año que va a comenzar. No hay dinero -ni voluntad política- para desarrollar el Pacto del Agua, que cada vez se aleja más también afectado por Bruselas. No hay voluntad política -ni dinero- para relanzar la necesaria travesía central pirenaica, a la que más allá de la buena voluntad del Gobierno de Aragón y las buenas palabras de la Ministra del ramo, no le llegará nunca la aprobación de Francia ni del Gobierno de España. La aprobación de Francia no llegará porque por debajo de París las infraestructuras solo importan para hacer pintorescas esas etapas del Tour tan del gusto de nuestro Presidente. Del Gobierno de España porque desarrollar la TCP iría en contra de sus propios actos que pasan por mantener privilegios para Cataluña y favorecer a Valencia, precisamente las siempre agraciadas en los sorteos de Montoro.

Si a todo lo anterior añadimos que el año 2015 viene con elecciones municipales y autonómicas en el segundo trimestre y generales a fin de año, estamos en condiciones de afirmar que durante los próximos doce meses los problemas más llamativos de Aragón y que trascienden de la gestión del día a día pervivirán un año más con nosotros. Y con respecto a la financiación dependemos de la buena relación de Javier Campoy con Montoro. Menos mal que nuestro consejero es de Maella y por lo tanto, inteligente y simpático. Así está la seguridad jurídica en el Estado de las autonomías.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado

Víctor M. Serrano Entío
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