Esteban Peralta, un hombre libre.

Mi buen amigo el profesor español Esteban Peralta Losilla es uno de los cuatro integrantes de la delegación de la Corte Penal Internacional detenidos e incomunicados desde el pasado jueves por las autoridades libias en la localidad de Zintan (situada en el noroeste del país), según informan fuentes del tribunal. A estas alturas la opinión pública ya conoce que Peralta Losilla, nacido en Zaragoza y de 48 años de edad, es el jefe de la Sección de Apoyo Legal de la CPI, donde lleva trabajando desde 2003, y es profesor de Derecho Público Internacional en la Universidad de Zaragoza. Además de todo eso Esteban está casado con una brillante abogada griega de gran prestigio internacional y tiene dos hijos preciosos. Su mujer y sus hijos ocupan gran parte de su enorme corazón. El otro trocito es para la Justicia y el Derecho.

Conozco a Esteban desde que yo era un niño y él, una decena de años menos niño que yo, me daba clases de Derecho Internacional en la Facultad de Derecho de Zaragoza. La primera vez que lo vi me di cuenta de dos cosas rápidamente: tenía un gusto pésimo para elegir corbatas y era un tipo excelente. El típico tío buena persona que cuando lo sigues descubriendo con los años te das cuenta de que no te equivocaste con la primera impresión.

Esteban es además un jurista comprometido. Pero comprometido de verdad. En la Universidad y en el mundo del Derecho te encuentras con demasiada asiduidad con mucho torero de salón y abogado de causas tan imposibles como “chic” por las que luchan plenamente instalados en el confortable y endogámico sillón de un departamento. Esteban no. Él es de los que sin hacer ruido y despacio acaban por montar un orquesta sinfónica en el frondoso jardín de la injusticia. Un hombre de una gran inteligencia y un profundo sentido de la justicia.

No creo  que Esteban lleve ahora puesto aquel sujeta corbatas modelo coche cuyos faros de encendían intermitentemente a través de una pila que llevaba escondida por detrás y con el que “se quedaba” con sus ojipláticos alumnos y alumnas. Esteban, sólo tus desfasados y estrafalarios sujeta corbatas eran peores que el estampado objeto de su sujeción. Pero sin pilas y sin faros estarás ahora mismo iluminando a tus compañeros de cautiverio, te sobra brillantez, inteligencia y sentido del humor. Te sobra humanidad y respeto por lo demás, solidaridad de verdad, tú que pudiendo haber salido por piernas has decidido quedarte ahí con tus compañeros y compañeras. De tu valentía da fe tu trayectoria personal, así que seguro que estamos más preocupados los que te apreciamos y estamos lejos que tu mismo.

Sólo te escribo estas líneas para decirte que en Zaragoza y en el conjunto del país, abogados, jueces, docentes universitarios, juristas y gente de todo pelaje echamos de menos que una de las personas más libres que he conocido siga siendo libre. Te he admirado siempre mucho como jurista y como persona. Un fuerte abrazo. Reclamemos activamente libertad para Esteban, un hombre libre.

Víctor M. Serrano Entío.

Víctor M. Serrano Entío
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Abogado y Blogger desde enero de 2012.