DEL DANDISMO A LA HORTERADA

DEL DANDISMO A LA HORTERADA

Desde la transición de la dictadura a la democracia y hasta hace poco más de una década se instaló en los cimientos del Estado, en la clase política y empresarial dirigente y en los resortes culturales y sociales del país la creencia de que Cataluña era una comunidad cuyo nivel socioeconómico, cultural, y político estaba muy por encima del resto de España en términos de modernidad, vanguardia y desarrollo. El aislacionismo nacionalista ha convertido todo eso en hospitales cerrados al enfermo y en teatros cerrados a la cultura demostrando que el nacionalismo ha gestionado bien en Suiza y en Andorra pero ha dejado a Cataluña al borde de la ruina y -lo que es aún más deshonroso para sus tesis- en manos de un rescate europeo y español. Pero mientras el independentismo catalán jugó a la indeterminación, a la efervescencia y a la ambigüedad, mientras apoyaba gobiernos en Madrid a la vez que reclamaba la independencia y sus reivindicaciones eran un pastiche entre hechos diferenciales históricos inventados y puro pragmatismo economicista, germinó la creencia entre la clase política española de que lo de Cataluña nunca sería como lo del País Vasco. Y en su catetismo bienintencionado acertaron porque, efectivamente, lo de Cataluña ya no será lo del País Vasco. Es peor.

Baudelaire, experto en espumas y vapores dignos de las cartas de la alta cocina actual, escribió que la indeterminación es causa de distinción. La Cataluña distinguida (por indeterminada) ha sido objeto de adoración durante décadas por parte de una clase política provinciana y comodona que contemplaba -entre el papanatismo y la inacción- la indeterminación de Cataluña. Todo bajo la creencia infantil de creer que “no pedirán nunca la independencia” mientras ponían los poderes del Estado -por acción u omisión- al servicio de quienes solo buscaban la independencia. Los políticos españoles, entusiastas del Presupuesto General del Estado como tapabocas, del puente aéreo como exorcismo y de los cafecitos en el Ritz con el decapitado Durán i Lleida (nadie como él ha encarnado la indefinición nacionalista y dandi y por eso ha sido decapitado al llegar la definición independentista más hortera) no han querido ver que Frankenstein había dejado de jugar con trenes eléctricos, puertos y aeropuertos para intentar destruirnos aun destruyéndose. Es la misma clase política que ahora que ya sí ve los tornillos salientes en la cabeza del monstruo quiere creer y hacernos creer que no estamos ante una monstruosidad llamada secesión sino ante un mero problema puntual de ferretería. De ese catetismo deslumbrado con el noreste rico aunque separatista han mamado los dirigentes políticos actuales, hasta el punto de que Frankenstein sigue su camino y -como en la película- solo salen a su encuentro niñas que le mandan flores antes de acabar ahogadas en el fondo del lago.

Rajoy y Sánchez, herederos de una tradición política que ha convertido la relación entre Cataluña y el resto del Estado en el tren de los hermanos Marx en el Oeste, con los vagones alimentando a las calderas y al grito de ¡más madera! hasta dejar solo la locomotora, van a reunirse para consensuar una postura común que trasladar a Mas. Mientras, el Estado publica las “balanzas fiscales”, que aunque arrojen el resultado de que Madrid cuenta con una balanza negativa de 16.723 millones frente a los 8.455 de Cataluña, no es sino dar pábulo a la falacia nacionalista de que los territorios tributan, cuando quienes tributan son los ciudadanos y las empresas. ¿¡Qué lumbreras habrá convencido a Rajoy para publicarlas pensando que un dato científico es capaz de convencer a Mas, Junqueras y otros yonkis de la realidad virtual!?.

Entre el culo comodón de la derecha posibilista y la estupidez de una izquierda que dentro y fuera de Cataluña ha trabajado eficazmente en beneficio de la burguesía más rica, clasista y dandi de España, se ha instalado un catetismo peninsular que, primero fue caldo de cultivo para que Pujol, Maragall y Montilla pasasen por altos estadistas cuando paseaban con la gallina para venderla por Madrid, y ahora sirve para negociar de igual a igual con Mas ni se sabe el qué. Y como pasa con el dandismo y la indefinición cuando por fin rompen en algo concreto, que degenera en horterada, es de esos polvos de donde sale el lodazal de que el próximo molt honorable vaya a ser el fino estadista Junqueras. De momento, en Madrid ya hay quien va cortando margaritas para ofrecérselas a Mas en bello ramillete, por si cuela. Más les vale que drenen los lagos. ¡Que titánicos esfuerzos ha hecho la derecha española por la libertad en Cataluña… casi tantos como la izquierda por la igualdad y la solidaridad entre todos los españoles!. Si se cargan la Constitución para no contentar a los siempre descontentos que se la carguen, pero cuando la estén quemando y eche humo que no nos cuenten que estamos fumando todos.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
Sobre Víctor M. Serrano Entío (190 Articles)
Abogado y Blogger desde enero de 2012.

Deja un comentario.