COSER LA AUTOESTIMA

COSER LA AUTOESTIMA

Ser responsable es un incordio. Al PSOE le está pasando lo mismo que al buen hijo que cuida de sus ancianos padres mientras el resto de los hermanos no aparecen ni por nochebuena: para él todos los amargos reproches familiares. Una abstención de los socialistas que les permita tener un Gobierno enfrente al que hacerle oposición es el primer paso para remendar este roto y que pase a descosido. Solo con Rajoy de vuelta a los focos podrán conjugar el verbo que ahora te repite todo buen socialista cada tres minutos: coser.

El PSOE debe recuperar la autoestima. De entre su largo listado de éxitos y fracasos al frente de la gobernación del país hay un periodo histórico, el de los primeros gobiernos de Felipe González, del que debería estar más orgulloso. Esos primeros años de Felipe nos sincronizaron con nuestro tiempo. Que después del vergonzoso acto de violencia del miércoles en la Autónoma –contra toda la memoria del PSOE y sus años de Gobierno- no saliera todo el partido en bloque con un único y rotundo clamor en defensa del ex presidente, es un claro síntoma de que los socialistas han caído en profunda depresión, no se valoran y están acomplejados. La izquierda moderada inaugura así un terreno hasta ahora reservado a la derecha: el del complejo.

Las exigencias al hijo responsable pasan por hacerle abrir el partido en canal, meter micrófonos en las bilis y obligarle a avergonzarse de su legado, para lo cual es evidente que hay que contraponer un relato “histórico” hecho con medias verdades y mentiras enteras. Relato que se abre camino entre la gente más joven porque -por responsabilidad del PSOE y del PP- saben muy poco de la historia más reciente de España y de lo que era esto antes de la Constitución del 78. Por tener que leer hemos tenido que leer hasta que la socialdemocracia de la que viene el socialismo moderado e institucional en España está agotada también en toda Europa. Unos la matan de éxito y otros por sus fracasos. Lo único cierto es que hoy la socialdemocracia está vigente en más de media Europa y que su redefinición no debería ser más traumática de lo que lo fue hace cuarenta años.

Lo realmente difícil en estos momentos es reencontrar una centralidad que se perdió fundamentalmente por los desbarajustes de Zapatero en lo territorial y en lo ideológico. El PSC es hoy de facto un ente autónomo que trabaja en contra de la idea global de lo que debe ser una izquierda moderna en España y son otras formaciones políticas las que sin menear un dedo se han llevado los réditos de abrir las zanjas en las cunetas. Hay espacio para conformar un partido de izquierdas con un mensaje único en toda España que tenga como rasgos principales dotar de eficacia al sistema democrático, centrarse en los principios fundamentales del estado de bienestar, en la libertad, en la igualdad y en huir de la radicalidad. Huir de la radicalidad sin complejos y con buenas dosis de pedagogía, sobretodo entre los más jóvenes.

Perdido el posibilismo que tan buenos resultados le dio al PSOE, y no habiendo podido alcanzar nunca la ventajista transversalidad de las nuevas formaciones con las que compite, el PSOE en el diván, aún con sus muchos errores, puede estar satisfecho de buena parte de su legado. Urge que lo defienda si quiere tener futuro. Para coser algo que merezca la pena hay que tener claro los patrones. A no ser que uno esté cosiendo a Frankenstein y le baste con que la cosa no tenga memoria y no se le noten demasiado las suturas.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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