ARAGÓN EN OTRA ESPAÑA

ARAGÓN EN OTRA ESPAÑA

El impacto de la secesión de Cataluña no sería homogéneo en toda España. Cada comunidad autónoma lo viviría y sufriría de manera distinta. De los tres escenarios posibles (mantener la legalidad vigente, una tercera vía o la independencia de Cataluña) el escenario más beneficioso para Aragón es sin duda el basado en el desarrollo del orden constitucional y autonómico. Como reza el Preámbulo del Estatuto, Aragón, nacionalidad histórica, ejerce su derecho a la autonomía al amparo de la Constitución Española. Después de treinta y cinco años de Constitución en los que Aragón ha avanzado política, social y económicamente, el mantenimiento del orden constitucional va más allá de una realidad presente y pasa a configurar una posición política para el futuro. La defensa de la legalidad –que el secesionismo ha anunciado atacar, veremos- debe ser activa. Una exigencia que en Aragón viene además dictada por el sentido común, porque lo que nos vendría de una nueva organización territorial sería peor. Mantener lo que tenemos -y que tanto nos ha costado alcanzar- exige mayor valentía y decisión aún que lanzarse a aventuras y experimentos basados en el cortoplacismo. En Aragón hay que decir muy claro que el marco legal nacido de la Constitución y el Estatuto nos ha traído prosperidad, y que rediseñarlo para otros «encajes» ajenos a los intereses del conjunto del Estado nos perjudicaría aún más que a otros.

La llamada Tercera Vía (un invento teórico y reincidente con planteamientos ya agotados en el estado autonómico) no sirve ya para parar las ínfulas separatistas. Llega tarde y, además, el federalismo con el que se le daría contenido no es una nueva vía, es la misma vía de siempre: dar más a quien presiona más en detrimento del resto. Es, en suma, vertebrar la insolidaridad entre territorios de un mismo país. El Estado de las autonomías necesita una actualización que cierre su diseño competencial y financiero para siempre, pero que esa actualización se haga desde una perspectiva federal no calmará ni por tres cuartos de hora a quienes viven del agravio permanente. Para los nacionalistas catalanes no cabe un Estado Federal de federaciones iguales porque todo su argumentarlo sentimental y político se basa precisamente en que ellos son distintos y mejores que el resto. No niego la buena voluntad de quienes propugnan esta solución-parche pero a estas alturas si alguien piensa que asegurar una financiación previsible y suficiente o reformar la composición del Senado va a contentar a los nacionalistas, se equivoca. El federalismo nunca puede ser desigual, es justo lo contrario, y el nacionalismo no aceptará nada que pase por un mero reconocimiento de que son diferentes si de esa diferencia no nace su superioridad sobre el resto. El «encaje» de Cataluña ha de ser desigual porque son distintos y mejores, y punto. La prueba es que sólo se propone avanzar en el federalismo si sirve para que los nacionalistas vascos y catalanes nos aseguren cierta estabilidad temporal. Si lo reclaman Aragón, Andalucía o cualquiera de los otros trece, sin País Vasco ni Cataluña, no hay causa.

La última de las hipótesis, la independencia de Cataluña (después vendría Euskadi), provocaría en Aragón una situación complicadísima. Aragón debería subsistir entre dos naciones (Cataluña y País Vasco-Navarra que acabaría siendo Euskadi) con una fiscalidad especial y privilegiada con la que sería imposible competir. Presos de esa pinza ¿Quién pondría una industria en Aragón?. Sin el desarrollo de nuevas vías de comunicación con Europa a través de Francia, y sin apenas obra pública, complicado.

Aragón ha sido en su Historia muy generoso con España. Su apuesta ha sido siempre española y la Historia nos ha traído hasta aquí. El fracaso de España sería nuestro fracaso como aragoneses. ¿Quiere decir eso que Aragón no es autosuficiente y que dependemos de otros? Sí, como Cataluña o China. El independentismo, la atomización y el aldeanismo no tienen cabida en nuestro tiempo. Tenemos que ser más grandes, no más pequeños. Más Europa. Juntos estamos mejor y si la unidad se rompe, Aragón empezaría a recorrer un camino difícil, una gran injusticia después de que los aragoneses nos hemos dejado lo mejor de nosotros mismos conformando una realidad llamada España y apostando por la libertad, la pluralidad y la igualdad entre todos.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado

Víctor M. Serrano Entío
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