ANDALUCIA SOLO HAY UNA

ANDALUCÍA SOLO HAY UNA

Se asoma la campaña de las elecciones europeas y con ella los excesos de la retórica. Elena Valenciano se ha sumergido en la hipérbole como para paliar que el PP haya estado sin candidato. Rajoy no tenía prisa mientras el PSOE le trabajaba el centro. Las elecciones europeas, en las que la ideología nos da libertad de voto para hacer travesuras, se parecen a las juntas de la comunidad de propietarios: nunca vamos pero nos arrepentimos al leer el acta con la subida de gastos y la prohibición de que los niños jueguen con pelotas en el patio. Como Spain no “is different”, que es peor, las elecciones más abiertas y de trascendencia internacional las convertimos en una inocentada para veteranos con reparto de premios a la extravagancia. El caso es que Elena Valenciano en Málaga ha sido la primera en conseguir que nos llevemos la mano a la oreja como autoafirmación de que le estábamos entendiendo: su ideal político, su modelo social para exportar a Europa y al universo mundo es Andalucía.

La Andalucía oficial es el resultado de más de treinta años del PSOE en el Gobierno pero lo único que uno no se imaginaba es que la cosa era como para presumir tanto y como para querer trasplantar el modelo a París, Berlín o Viena.  Elena Valenciano dice que Andalucía es el ejemplo de “las políticas” que defenderá en Europa, y que “hay que hacer una Europa más andaluza”. Luego pone como ejemplo la alegría y la luz de Andalucía y con ello, además de ahondar en el tópico más que una botella de Tío Pepe, pone bajo sospecha el rigor y las cosas serias de Andalucía. Que Andalucía es alegría, amabilidad, luz y color, lo sabíamos. Pero es todo un síntoma que tras treinta años de “políticas” del partido de Valenciano en Andalucía haya que recurrir a la luz, las playas, la alegría, el flamenco y el “aje” de Andalucía como si Lauren Postigo estuviese entrevistando a Paca de Carmona en “Glorias de España”, versión martes y trece. Más que nada porque aunque a una persona en continuo aislamiento de contacto en la burbuja del aparato del partido le pueda parecer inverosímil, en Andalucía habría luz, alegría, playas y otras glorias aunque hubiesen gobernado treinta años otros que no sean los de su partido.  Las telas de lunares, los “pescaítos”, las gorras camperas, el aceite de oliva, el campo, las playas, las olas y el mar más que un argumentario serio de campaña parece una canción de “Los chunguitos”.

Andalucía lidera el ranking europeo de abandono escolar. También lidera el nacional de consumo televisivo. Junto con Canarias lidera el de universitarios en paro. Es sabido que lidera la tasa de paro. Tiene la mayor tasa de paro juvenil, entre los 16 y los 29 años. El Servicio Andaluz de Salud perdió a 3.224 trabajadores fijos el año pasado. Según los datos aportados por el sindicato de Enfermería, Andalucía nunca ha estado a la cabeza en gasto sanitario por habitante. Desde 2014 es la Comunidad autónoma con menor inversión sanitaria por habitante. El 54 por ciento de los hospitales de la región son privados. Cataluña, con un millón menos de habitantes, cuenta con 65 hospitales públicos, 19 más que Andalucía. Desde que España se incorporó en la Unión Europea en 1986 Andalucía ha recibido casi 40.000 millones de euros solo en fondos de cohesión. A falta de cerrar el presupuesto europeo, se estima que la región dispondrá de 8.700 millones más en los próximos seis años.

Prescindiendo del tópico que ve en Andalucía sol, alegría y luz -algo de lo que antes que Valenciano ya se percató Isabel la Católica- y desechando la hipérbole de querer ver a la región más subvencionada y con más paro de Europa como cabeza motora de la Unión,  hay una Andalucía que trabaja, lucha y se esfuerza día a día porque el tópico desparezca; con una clase empresarial y trabajadora que da el callo, con un potente sector agroalimentario que exporta más y mejor cada año, un sector turístico y de servicios extraordinario, y toda una sociedad civil que se dignifica aún más por vivir en el contexto de una clase dirigente que la pretende siempre subvencionada. En Andalucía lo único que no es homologable la Andalucía oficial que no ha sabido resolver en más de treinta años los problemas de los andaluces, la Andalucía de coche oficial y moqueta y la de los ERE. Que una política honesta como Valenciano quiera de ejemplo a la Andalucía de las cifras oficiales sobre educación, sanidad y empleo en Bruselas, sólo puede ser porque le falle su visión del mundo más allá de la calle Ferraz de Madrid. No deja que la realidad le estropee una hipérbole. Sospecho que si hubiera podido, Rajoy no nombra candidato o nombra a un mudo. Cuenta con Valenciano.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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