AMBIENTE ENTERO

AMBIENTE ENTERO

En Zaragoza no tenemos Medio Ambiente, tenemos el Ambiente entero. Veamos. Los contribuyentes estamos acostumbrados a que el último reducto de la imaginación política quede reservado a la nueva legislación tributaria. Por alguna curiosa razón nuestros políticos reservan su escasa imaginación a la creación de nuevos impuestos con los que pegarnos el sablazo. ¿Que en su Comunidad hay estaciones de esquí? Impuesto al tendido de cable aéreo sostén de telesillas y otros artilugios. ¿Es populosa la Semana Santa de su pueblo? Estúdiese la creación del Impuesto a Imágenes ocupacionales del ámbito aeroespacial con desplazamiento horizontal. ¿Respira ud. impunemente, a pulmón “quitao” y por encima de sus posibilidades? Impuesto.

Eso sí, el Gobierno, los gobiernos, nunca nos meten la mano en el bolsillo si no es por nuestro bien, y no un por bien normalito, de tenga aquí este bien y ya está, no: es por el bien común. Y siempre solidario. Muy solidario. Véase, por ejemplo, el nuevo impuestazo a los zaragozanos que trae como excusa la contaminación de las aguas. Tal y como reza el artículo 5 (bien podría ser por el artículo treinta y tres pero es el cinco) de Modificación de la Ley 10/2014, de 27 de noviembre, de Aguas y Ríos de Aragón en lo relativo al Impuesto sobre la contaminación de las aguas “El Impuesto sobre la contaminación de las aguas es un impuesto solidario de finalidad ecológica que tiene la naturaleza de recurso tributario de la Comunidad Autónoma, cuya recaudación se afectará a la financiación de las actividades de prevención de la contaminación, abastecimiento, saneamiento y depuración a que se refiere esta ley.”. Es leer el redactado del artículo y con tanta finalidad ecológica, tanto noble recurso tributario en bien del autonomismo y tan noble lucha preventiva contra la contaminación y otras asquerosidades dan ganas de agolparse a las ventanillas a pagar lo que haga falta.

Si además de contribuyente eres zaragozano, la cosa cambia. Porque además de tener que contribuir al bien común por todo un abultado catálogo de nobles causas e impecables luchas de toda índole, tienes que contribuir al bien común otra vez, o sea, dos veces. La reforma del Gobierno de Aragón prevé (apartado 1 del artículo 91) que el Impuesto sobre la contaminación de las aguas es incompatible con cualquier contribución especial o tasa municipal destinada al pago de la explotación y mantenimiento de las instalaciones de depuración, que viene a querer decir que los ciudadanos que ya estamos pagando con nuestros impuestos la construcción de depuradoras y su mantenimiento no tenemos que volver a pagar otro impuesto por lo mismo (en el caso de la depuradora de Zaragoza la Justicia determinó incluso que la pagamos varias veces, pero eso es otra cosa). ¿Está claro, no? Pues no, porque eres de Zaragoza, maño. Ah, lo siento, podrías vivir en otro sitio, hacer uso de tu libertad y vivir, por ejemplo, en Almonacid de la Sierra, que es precioso. Pero vives en Zaragoza. ¿Ironía de este articulista? No, no. Seguimos con la ley: “Disposición adicional séptima. 1. Se declara la compatibilidad en el municipio de Zaragoza del Impuesto sobre la contaminación de las aguas y la tasa municipal por depuración o tarifa por la prestación de servicios vinculados a la depuración de las aguas.”. Así, a bocajarro, sin Preámbulo que lo justifique (“el motivo es que es la situación del municipio de Zaragoza, dado que conserva su autonomía de gestión y financiera, es neutra para el sistema general de la Comunidad Autónoma”. Toma ya). Por lo menos esperábamos un “ya que Zaragoza es grande, pagad que estamos tiesos.” Que inflase nuestro concepto sobre lo necesarios que somos en Aragón. Pues ni eso.
Acierta Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza, poniéndose al frente de la presentación de un recurso de inconstitucionalidad frente a una Ley que es a todas luces injusta, y que a mi modo de ver vulnera el principio de autonomía local, varias directivas europeas sobre imposición medioambiental, fundamentalmente los principios de recuperación de inversiones y “quien contamina paga”. A no ser que alguien pruebe que los zaragozanos no tenemos también la otra mitad del medio ambiente o que somos el doble de perniciosos y contaminantes, algo que no ha quedado hasta la fecha probado, ni siquiera en agosto en Salou.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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