AGOSTO ES SIEMPRE

AGOSTO ES SIEMPRE

Es agosto el que está en España y no al revés. España es un agosto de enero a diciembre, un suceder de cosas que nunca pasan, un bucle político a medio camino entre el aperitivo de las dos y la siesta de cuatro a seis. Una combinación de la que solo cabe salir con dolor de cabeza. Le caen palos a Sánchez Castejón porque de los últimos dos meses solo ha tenido agenda once días. Lo que demuestra con esto es que está en sintonía con el país. Con el país político, se entiende, que no tiene ya nada que ver con el país de los polígonos, oficinas y hospitales; un país que trata de salir adelante pese a todo. Acabaremos como Italia, decíamos con pesimismo optimista antes de caer en Argentina.

Con la política en agosto desde diciembre, el líder del PSOE, siguiendo con aquello que dijo Zapatero de que el PSOE es el partido que más se parece a España, ha decidido cerrarse por vacaciones. Hay algo en ese tancredismo estival de admiración secreta por la estrategias de Rajoy. O no. Ante la encrucijada personal y la del partido lo mejor es no hacer nada y vacacionar hasta que alguien haga algo. En realidad, Pedro Sánchez querría estar doce horas al día en su despacho, no tener tiempo libre ni en la nada de los domingos. En un alarde que demuestra saber cogerle el pulso al país, no va a las vacaciones sino que las vacaciones han ido a él. Un día también fue un Zapatero calcinado a Rajoy, un comedor escolar sin beca a Pablo Iglesias y un Bárcenas a Albert Rivera. Todo político de éxito nace de flotar aprovechando desgracias ajenas. Por eso Pedro Sánchez flota mejor que nadie en las vacaciones, haciendo del bloqueo total una necesidad para el país y de su silente -pero contundente- mando en el partido, toda una virtud orgánica. Piensa él.

La política lleva mucho tiempo de vacaciones. Tal vez desde que Zapatero despertó una madrugada con un Sr. Presidente le llama el presidente de los Estados Unidos, Sr. Presidente le llaman desde Berlín, Sr. Presidente beba agua, Sr. Presidente, está Ud. muy pálido. Ahí descubrimos que la ideología tomada en estado etimológico puro, es decir, el idealismo de la idea y en la idea, la paz en el mundo, Erdogan como príncipe de bondad, la belleza de las flores, la cúpula de Naciones Unidas y las olas del mar, cedían a la evidencia. Siempre la maldita evidencia de las cosas estropeando los mejores versos o los versos más cursis. Desde Baudelaire hasta nuestros días. El caso es que la política como arte de lo posible se fue a unas vacaciones de las que aún no ha vuelto.

Los políticos, que mandan menos de lo que creen y más de lo que imaginamos, alertan de que la situación de bloqueo frena nuestro futuro. Las instituciones se están quedando sin presupuestos para el año que viene, como alertaba Javier Lambán, que es de los pocos que amaga con despertar a Sánchez de la siesta de agosto aunque cuando entra a la habitación le da miedo gritar un ¡despierta, Pedro! por lo de los sustos y el sonambulismo. Nos hemos quejado mucho de estar en manos de la abogacía del estado y del plan general contable y ya hasta los presidentes autonómicos del PSOE echan de menos el bendito pen drive en el que se concentraba toda la pesada estructura contable de la cosa, en forma de Presupuestos Generales del Estado. Al mes que viene, agosto.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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