A MEDIA JORNADA

REFLEXIÓN A MEDIA JORNADA

Tertulianos sin reglas y fotogénicos sin discurso caminan un punto más lento que el resto de la gente. Se han puesto con las cosas de la gobernación cambiando el plató por un salón de plenos. Todo surge bajo la ilusión de que todo porvenir será mejor. Ansias de cambio en mucha gente. De romper con todo. Desamor. Desengaño. Da igual que lo que tengamos sea bueno, malo o regular porque es viejo o porque nos parece viejo. Hay que romper con todo, aunque una parte de nosotros sepa que este todo nos lo ha dado todo y nos ha proporcionado los mejores años de nuestra vida. Aunque otra parte nuestra no haya conocido otro tiempo que el presente. El presente nos supera, no lo entendemos, ni siquiera sabemos cómo interpretarlo. Han desaparecido las certezas y con ellas nuestra seguridad, madre de la confianza. ¿Por qué vamos a tener que anclar nuestro destino en manos expertas si hoy ya no percibimos nada como fiable?.

Hay algo de euforia irracional en estos tiempos, de entusiasmo por la incertidumbre, de alegría desbordada ante la muralla invisible y quien sabe si franqueable del porvenir. Puzzles sin fotografía en la caja, sin número de piezas conocido. Nos sentimos acompañados en el eco sordo del silencio, como huérfanos de una patria que se aleja, de la que nos alejamos, en un barco de papel. Nos hemos encontrado al perdernos. Como si no pudiéramos volver a cantar hasta que pase algo, un cambio, el bendito cambio, el cambio que lo cambie todo. Hay mucho de amor y odio, de desamor y fuego. No hay nada racional, porque el amor, el odio, el desamor y el fuego son los cuatro elementos básicos del ruido y del silencio.

Esperamos que la lógica de las cosas surja espontánea, que los acontecimientos ordenen nuestros días, que el equilibrio nazca no de nuestros aciertos sino de nuestras necesidades. Es cierto, no elegimos tertulianos, ni columnistas ni locutores de televisión, vamos a elegir políticos. Pero estamos en la euforia por encontrar algo nuevo después de haber superado nuestra frustración por una relación fracasada con la política. No hay vieja ni nueva política, pero si hay una política antigua, tal vez más moderna que la que esté por venir, pero que se mantiene en una relación sin pasión, fracasada. Salimos de nuestra relación frustrada con la euforia del que busca una nueva relación, hasta el punto de que los tertulianos, locutores de televisión, articulistas y otros toreros de salón podemos parecer convenientes. Nos tientan desde los más etéreos altares. La política es hoy un mal de consumo o un bien menor.

La teoría y práctica política siguen en su armazón, pero dejan sus varillas enclenques y desnudas para que la pasión, la empatía y otras telas permeables den forma al nuevo paraguas. El domingo comienza una nueva relación de los políticos con los ciudadanos y de los ciudadanos con la política. Más superficial, menos intelectual, más pasional, menos previsible. Veremos lo que nos dura la pasión del principio y si nos vuelven las ganas por reconquistar el pasado. Auguro enormes decepciones. Incorporaremos nuevos elementos no experimentados en la política, como pactos basados en las leyes físicas de los vasos comunicantes. La serpiente colgada en las ramas del paraíso es transversal. Los pactos tienen buena prensa y mejor marketing pero la mayoría de las guerras surgen de un pacto que nace o de un pacto que aborta. Hay tranvías llamados deseo que te cobran los cristales rotos cuando te atropellan. Brotes verdes de razas viejas. Troncos desnudos de alcornoques nuevos. Tiene razón el presidente, elegimos políticos y no tertulianos. Pero el Juli es el Juli y le gusta torear de salón escuchando flamenco. Respeto a los maestros viejos que lanzan al aire capotes con hechuras nuevas. Ojo a los novilleros tras el final de su amable paseíllo, cuando salga el bicho. Nada volverá a ser como antes. Suerte, Aragón. Suerte, España.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado

Víctor M. Serrano Entío
Sobre Víctor M. Serrano Entío (190 Articles)
Abogado y Blogger desde enero de 2012.

Deja un comentario.