Que venga Grissom

No conviene correr antes de empezar a andar pero son tantas las ganas que tenemos de volver a cierta recuperación económica que todo nos parece poco. Vemos indicios pero queremos pruebas. Y cuando llegan las primeras pruebas en forma de números, queremos que desaparezca la política y los políticos, de quienes no nos acabamos de fiar por su tendencia a que la realidad no les estropee un argumentario electoral. Lo que queremos es un cuerpo de forenses o que venga alguien del CSI, nos vale Grissom, con su maletín metálico, sus polvitos para las huellas dactilares y su brocha, mientras suena el «Who Are You» de The Who, y nos diga si todo concuerda al meter las muestras en la base de datos sobre el fin del abismo. Esta semana si Rajoy monta un circo a los elefantes les toca la primitiva. Sorprende que frente a un mensaje cauto y prudente pero optimista, cuando salen las mejores cifras de empleo de la serie histórica, los mejores datos sobre cotización de deuda en siete años, a dos centésimas  de los de Estados Unidos, se recupera algo el consumo, la prima de riesgo ya no es un riego y vuelven a aflorar los atascos en los puentes festivos, la oposición mantenga el mismo tono pesimista de hace un año sin moverse un ápice. Niegan cierta recuperación como en Memphis se sigue negando la muerte de Elvis. Ser optimista sin pedir perdón se ha convertido en un ejercicio imprudente y nadie es capaz de gritar con júbilo que hay en un mes 133.000 parados menos sin añadir la coletilla de que las cifras de desempleo siguen siendo inasumibles; por supuesto que lo son, pero menos inasumibles cada mes. Hubo un tiempo en el que se destruyeron tres millones de empleos en tres años y ser pesimista con el futuro del país era propio de antipatriotas, cenizos, trogloditas y fascistas.

Es irónico que los mismos que no vieron la crisis no vean ahora la recuperación. Negaron la ruina y les echaron del Gobierno, así que aunque sólo sea por prudencia el Partido Socialista debería cambiar su discurso sobre el fin de la recesión. Más que nada porque si efectivamente estamos saliendo del colapso, los ciudadanos pueden percibir que lo malo del PSOE ya no es que gestione mejor o peor la economía, es que no la huele ni recién salida del horno y gratinada. Sería deseable que Elena Valenciano, una apuesta de Rubalcaba tan arriesgada como parece, hiciera un alto en el camino, una pausa valorativa, un algo que le sirviese para tomar aire e instalar prudencia en sus declaraciones. Más que nada porque negar cualquier recuperación económica puede ser peligroso por la cara de tonto que se le puede quedar a uno si, como parece, la recuperación empieza a llegar. El mensaje que pueden percibir los propios votantes socialistas es que se niega la recuperación por negarle el pan y la sal al adversario político y porque Ferraz es una dirección agotada y sin ideas. La izquierda moderada, plural y patriótica que representa el Partido Socialista, un partido de quien Zapatero dejó dicho eso de que «es el partido que más se parece a España»,  no puede quedarse de nuevo colgada de la brocha y sin resultar de utilidad al país por volver a caer en errores estratégicos de bulto. Sus ideas -y lo que representa un partido socialdemócrata en un sistema democrático como el español- son necesarias para empujar al país hacia delante desde el sitio que los ciudadanos elijan, bien en el Gobierno o en la oposición. El PSOE ha abandonado, incomprensiblemente, la estrategia de un partido que debe ser alternativa de Gobierno, y así no hay quien se entere de qué es lo que va a aportar a los ciudadanos si llega el crecimiento económico sin la plena recuperación del empleo, tal y como empiezan a alertar y barruntar muchos economistas. Esa situación, crecimiento sin empleo, que puede ahondar en la desigualdad social y en la situación aún muy precaria de muchas familias, es un escenario ideal para que calen las ideas y recetas de la izquierda  moderada que representa el PSOE. Pero si no se reconoce la realidad del país y se actúa de espaldas a la inteligencia de los ciudadanos es imposible aportar ideas y soluciones y que alguien te las compre.

Del mismo modo que el Partido Popular quedaría en coma irreversible si mintiera sobre la recuperación, el Partido Socialista no será una alternativa de Gobierno sólida si insiste en que las cosas no han cambiado. Ha empezado a calar en los ciudadanos que la recuperación es un hecho y lo que toca es trabajar por consolidarla amparando a los más débiles y combatiendo la desigualdad. El PP debe moverse ahora bajando impuestos y el PSOE debe moverse ahora, así, en general.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

 

Víctor M. Serrano Entío
Sobre Víctor M. Serrano Entío (190 Articles)
Abogado y Blogger desde enero de 2012.