El pianista desconcertado

Rajoy no sabe cómo gestionar el éxito de su fracaso electoral. Solo Roberto Bermúdez de Castro y su olfato ya sabían lo que se les venía encima, según viene pregonando el Consejero con la contundencia de un muletazo de El Cid a toro pasado. Roberto es de esos políticos jóvenes y brillantes a los que se encorseta en los aparatos de los partidos para que no aspiren a más. El Partido Popular es desde el domingo un espectador de la política. Entre aturdido y aliviado, pero siempre inmóvil. No sabe si el futuro pasa por Pablo Iglesias II o por Ángela Merkel. Solo el hecho de gobernar va a salvar a Rajoy en el inicio de esta quema del sistema tradicional de partidos, como solo el hecho de naufragar salvó al Titanic del deshonor de un desguace. Con el cambio de partitura, Mariano Rajoy es un pianista sin banqueta. Ya dejó dicho Miguel Mihura que pianista es el que llega con el piano a cuestas y después de tocar se lleva el piano a hombros; eso sí que tiene mérito y es dominar un piano. Rajoy a hombros lleva las hombreras de sus trajes de los ochenta y un halo de silencio misterioso.

El hundimiento inmisericorde del PSOE y el éxito de Podemos no ocultan que el Partido Popular va camino del precipicio si Rajoy y el miedo a la radicalización de la izquierda no se lo remedia. Si hubiera democracia interna en los partidos, alguien se atrevería a decirlo, pero como no la hay, solo Esperanza Aguirre que es ya un ser de lejanías, que diría Umbral, se atreve a decirlo. Así, el Partido Popular, o sea Rajoy, aún no se ha enterado de que la izquierda ha arrasado en las elecciones europeas de España, ni de que su electorado no se ha quedado en casa por comodidad sino por desafección con su Gobierno. El Presidente no ve que el sistema de partidos está en jaque ni que el hartazgo ciudadano con la política va mucho más allá de la mera coyuntura económica. Ligar recuperación económica con recuperación política es ya un artificio imposible.

Lo peor de los partidos tras sus fracasos es que siempre nos vienen con la cantinela de que la ciudadanía no ha entendido el mensaje. Los fracasados son ellos pero disimulan haciéndonos creer que los lerdos somos nosotros. Rajoy va a tratar de hacer llegar mejor el mensaje con los mismos mensajeros. Pero el problema no es de mensaje; el mensaje está muy claro y los votantes del PP son listos. El problema son los hechos. El mantra de la izquierda de que los votantes del PP son elites privilegiadas sólo se lo ha creído el aparato del PP. Por eso en los sesudos análisis de la derecha española no cabe que la gente de centro derecha no haya ido a votar al PP porque los votantes del PP también ha emigrado a Alemania, no llegan a fin de mes, están fritos a impuestos y llevan nueve meses esperando un escáner en la Seguridad Social. A Rajoy le votaron los obreros y las clases medias. Por eso, yo que Rajoy no estaría tan seguro de que el centro derecha volverá a su redil si nada cambia. En España ni las súper élites ni el lumpen han hecho nunca la cultura, la economía, las costumbres, la industria o la política. A España siempre la han llevado a hombros las clases medias. El aparato y los sociólogos del PP se han creído esa falacia de que solo los ricos son de derechas cuando los ricos únicamente son de sí mismos y no hay constancia de que haya más de diez millones en España. Las élites del PP ya no creen en su ideología, no dominan la historia del país que gobiernan y tienen mal concepto de sí mismos.  Si de verdad Rajoy quiere que su electorado vuelva, que abra el Partido a la democracia interna.

El único mensaje que los votantes del PP o el PSOE quieren oír es el que llegue de la regeneración abierta y democrática de sus estructuras. Y la regeneración en política la marca la fecha de nacimiento del DNI. Solo llevando la democracia a las bases de los partidos tradicionales puede de verdad regenerarse la clase política. Por poner ejemplos cercanos, no hay simpatizante del PP que no te diga con nombre y apellidos a quién querría como candidato del PP a su alcaldía, por ejemplo. Pero en los partidos siempre hay un tapón para un refresco efervescente. No habrá regeneración de la política hasta que los partidos no sean estructuras democráticas abiertas donde los mejores puedan debatir, confrontar, someterse al voto de la militancia y matar al padre. Si nada cambia a nivel interno el PP llegará al fiasco del PSOE con cuatro años de diferencia y Rajoy dejará el PP como Zapatero y Rubalcaba han dejado al PSOE.

Víctor M. Serrano Entío. Abogado.

Víctor M. Serrano Entío
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