ES LA JUSTICIA, ESTÚPIDO
En 1992 en plena carrera hacia la Casa Blanca entre Bush y Bill Clinton, James Carville, estratega de la campaña electoral de Bill, pegó un cartel en las oficinas de campaña del candidato demócrata con tres lemas: “Cambio vs. más de lo mismo”, “La economía, estúpido” y “No olvidar el sistema de salud”. Sin duda el lema que ha pasado a la historia es el de “Es la economía estúpido” que en estos días de furia es el frontispicio de medios, gabinetes, gobiernos, bares y calles, fundamentalmente porque los países ricos nos ponemos dramáticos, metafísicos y horteras con la ruina.
El Gobierno de España, perdido en sus primeros días y rodeado de un sinfín de catástrofes económico-financieras, ha enderezado su tortuoso rumbo en las procelosas aguas de la siempre complicada gobernación acogiendo medidas importantes y algunas, de sentido común, en un ámbito siempre olvidado en España por otros gobernantes porque, decían ellos, “no da votos”. Ese ámbito felizmente recuperado es, efectivamente, la Justicia. La brillante Soraya primero y el no menos brillante Gallardón han anunciado una batería de medidas que habrá que ir analizando en días próximos, una a una, pero que en su conjunto consisten en volver a ceder el gobierno del tercer poder del Estado al Tercer Poder del Estado, única base posible para comenzar a resucitar al poder judicial en España y con ello la confianza de los ciudadanos en la Justicia. El Gobierno cederá a los jueces la elección del Consejo del Poder Judicial, devolviéndole con ello la independencia a la Justicia, independencia que nunca debió perder en una democracia porque esa es su única fuerza y su único poder real. Una justicia sin independencia es un violinista sin violín. Y así, con el anuncio de que los jueces volverán a elegir a sus 12 vocales en CGPJ como ocurría hasta el año 1985, la foto de Soraya con Alfonso Guerra es toda una metáfora. El viejo y eficaz enterrador de Montesquieu con la joven y audaz vicepresidenta que ha dado un paso clave para regenerar la democracia. Treinta años después del ’Montesquieu ha muerto’ de un Alfonso Guerra que se vanagloriaba de la sumisión de los jueces al Parlamento, una joven defensora de la separación de poderes anuncia que el PP devolverá la independencia a la Justicia. Así sea.
El Gobierno, cuya eficacia en materia de reformas e iniciativas estaba en solfa, no sólo consigue con ello un cambio de estrategia y toma impulso y peso político, sino que hace un gesto siempre de agradecer en un gobernante: ceder poder en beneficio de los demás y para que la democracia funcione mejor. Como digo tiempo habrá de ir avanzando poco a poco con cada aspecto de la reforma en Justicia, con aspectos polémicos como el copago que no sabemos si está o no por llegar y que tiene efectos no deseables, pero lo cierto es que cuando la ciudadanía va a las urnas para decir con contundencia que son muchas las reformas que se necesitan, es un alivio comprobar que este Gobierno no sólo piensa en la mera gestión de la economía sino que tiene una serie de principios y valores que piensa defender en la democracia occidental con más necesidad de reformas.  Ya ha aterrizado Soraya en lo que es también el primer paso al frente de un Ministro que dará lustre al Gobierno, y que gestionará como nadie días, medios, y opinión pública: Alberto Ruiz Gallardón.
Víctor Manuel Serrano Entío.
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